Reciclaje PET en Venezuela: una industria que transforma basura en oportunidad
Venezuela genera toneladas de residuos plásticos cada día que terminan en vertederos. Algunas empresas los están convirtiendo en productos con certificación internacional. Así funciona el negocio del reciclaje PET en el país.
Venezuela desecha todos los días volúmenes enormes de plástico que terminan en vertederos o dispersos en el ambiente. Lo que pocos saben es que ese mismo plástico tiene valor real en el mercado, y que existe tecnología disponible para transformarlo en productos industriales de alta calidad. Algunas empresas venezolanas llevan décadas haciéndolo.
El reciclaje de plástico PET, el material con el que se fabrican las botellas de bebidas carbonatadas, es quizás el caso más desarrollado del sector en Venezuela. El proceso no consiste en triturar botellas y vender granulado. Es una cadena de valor con varias etapas que, ejecutada correctamente, produce material apto para contacto con alimentos y certificado bajo estándares internacionales.
El primer reto es la recolección. Sin un flujo constante de material post consumo, no hay industria posible. En Venezuela, donde la cultura de clasificación de residuos es prácticamente inexistente, ese es el punto más crítico de toda la cadena. Las operadoras tienen que asumir el costo de recolectar y clasificar material que llega mezclado, lo cual encarece el proceso pero también representa una barrera de entrada que protege a quienes ya están operando.
Una vez recolectado, el material pasa por clasificación, lavado y regeneración. Es en esta última etapa donde la tecnología marca la diferencia. Las plantas que operan con equipos de última generación pueden descontaminar el PET hasta niveles que lo hacen apto para envases en contacto directo con alimentos, cumpliendo con los estándares del Reglamento CE 282/2008 de la Unión Europea y las disposiciones de la FDA de Estados Unidos. Eso abre mercados que el reciclaje industrial genérico no puede alcanzar.
El resultado final son láminas de distintos calibres que pasan a termoformado y se convierten en envases: estuches para huevos, bandejas para charcutería y panadería, contenedores para delivery de alimentos. Productos cotidianos que en muchos casos ya se fabrican con material 100% reciclado en Venezuela.
En Venezuela, uno de los casos más consolidados del sector es el ecosistema de reciclaje de Grupo Dahmo C.A., que opera a través de dos empresas complementarias: Plastinorte y Plásticos Ecoplast C.A. Ambas plantas trabajan con tecnología austriaca EREMA, una de las referencias mundiales en regeneración de PET, lo que les permite producir material descontaminado apto para contacto con alimentos bajo certificación FDA y los estándares del Reglamento CE 282/2008 de la Unión Europea.
Las cifras del sector ilustran tanto el avance como el potencial que queda por desarrollar. Algunas plantas venezolanas procesan más de 200 toneladas mensuales de residuos plásticos. Es un volumen significativo en términos industriales, pero menor frente al total de plástico que el país desecha cada mes sin aprovechar.
El portafolio de productos terminados de este ecosistema opera bajo la marca Ecopack e incluye estuches para huevos, bandejas Ecotray para charcutería y panadería, contenedores Delipack para delivery de alimentos y vasos para bebidas frías. Todos fabricados con material 100% reciclado y todos a su vez 100% reciclables. Una cadena que cierra el ciclo de forma literal: de la botella desechada al envase que vuelve a la mesa, y de vuelta al proceso de reciclaje al final de su vida útil.
Sobre el potencial del sector, Miguel Ángel Daher Quintero, Vicepresidente de Grupo Dahmo C.A. señala que Venezuela tiene tres condiciones que hacen viable esta industria: volumen de residuos disponible, infraestructura industrial instalada y mano de obra técnica capaz de operar tecnología de punta. "Lo que falta es más gente dispuesta a invertir en un sector que todavía no es obvio para todo el mundo. Nosotros llevamos tiempo apostando por esto, cuando el término economía circular ni siquiera existía en el vocabulario empresarial venezolano."
El contexto global juega a favor. Las grandes marcas internacionales están incorporando material reciclado en sus envases porque la sostenibilidad dejó de ser un discurso corporativo y se convirtió en un requisito de mercado. Eso genera demanda real de material reciclado con certificación, y Venezuela tiene capacidad para producirlo.
El reciclaje PET no es la solución completa al problema de residuos del país. Pero es una de las pocas industrias donde Venezuela tiene experiencia acumulada, tecnología instalada y mercado garantizado. En un contexto donde el sector privado busca oportunidades con retorno claro, eso no es poca cosa.
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