La producción de camarón en Venezuela pasó de aproximadamente 24.000 toneladas en 2019 a cerca de 46.000 toneladas en 2023, lo que representa prácticamente una duplicación del volumen en cuatro años. La cifra confirma a la acuicultura como uno de los sectores no petroleros con mayor dinamismo del país en la última década.

Un crecimiento sostenido, no puntual

El comportamiento de la producción de camarón en Venezuela no responde a un repunte aislado, sino a una tendencia que se ha mantenido de forma constante desde 2019. Año tras año, el volumen exportado fue creciendo de manera progresiva, hasta casi duplicarse en el período analizado. Ese tipo de curva sostenida suele ser vista por analistas del sector como un indicador más sólido que un crecimiento puntual ligado a un solo ciclo de precios internacionales.

Condiciones geográficas favorables

El crecimiento responde, en parte, a las condiciones geográficas del país. Venezuela cuenta con más de 2.800 kilómetros de costa entre el mar Caribe y el océano Atlántico, junto con un clima tropical que permite mantener actividad productiva durante casi todo el año. La mayor concentración de superficie de cultivo se ubica en el estado Zulia, seguido por Falcón, Anzoátegui, Nueva Esparta y Sucre. De acuerdo con estimaciones del sector, existen todavía miles de hectáreas con potencial identificado para la actividad camaronera que no han sido desarrolladas, lo que sugiere que el crecimiento reciente podría no haber alcanzado su techo.

La trazabilidad como factor determinante

Especialistas del sector señalan que los mercados internacionales, particularmente Europa, valoran cada vez más tres factores en la compra de camarón: la talla y calidad del producto, la trazabilidad de origen y el cumplimiento de estándares sanitarios. Esta última variable cobró relevancia adicional a finales de junio de este año, cuando China aplicó restricciones temporales a las importaciones de varias plantas procesadoras ecuatorianas tras detectar observaciones sanitarias. El episodio reactivó el debate regional sobre la importancia de mantener protocolos de calidad consistentes en toda la cadena de exportación, en un mercado donde los compradores internacionales suelen reaccionar rápido ante cualquier señal de riesgo sanitario en un proveedor.

Empresas venezolanas en el mapa exportador

Entre las empresas venezolanas que participan de este crecimiento se encuentra Río Palmar, unidad acuícola de Grupo Dahmo C.A., conglomerado con presencia en los sectores de agroindustria, reciclaje, alimentos y construcción. De acuerdo con cifras del grupo, la empresa exporta actualmente alrededor de 1.700 toneladas de camarón al año, con procesos orientados al control de calidad y al cumplimiento de los requisitos exigidos por sus mercados de destino.

Miguel Ángel Daher Quintero, Vicepresidente de Grupo Dahmo C.A., señaló que la operación de Río Palmar se ha enfocado en sostener procesos de calidad alineados con los requisitos de cada mercado de destino, en un sector donde la consistencia sanitaria se ha vuelto un factor determinante para mantener la competitividad internacional.

La actividad acuícola no solo tiene impacto en las cifras de exportación. En las regiones donde se desarrolla, genera empleo directo e indirecto y contribuye a diversificar economías locales que, en muchos casos, dependían casi exclusivamente de actividades productivas tradicionales.

Perspectivas para el sector

El sector acuícola continúa siendo observado como una de las áreas con mayor margen de expansión dentro de la economía no petrolera venezolana. La demanda internacional de camarón se mantiene sostenida en mercados como Europa, Estados Unidos y Asia, y el país cuenta con condiciones naturales que, según coinciden distintos actores del sector, todavía están lejos de ser aprovechadas en su totalidad.

Si la tendencia de los últimos años se mantiene, la producción de camarón en Venezuela podría consolidarse como uno de los rubros de exportación no petrolera de mayor relevancia en el mediano plazo.